Años y años jugando a gran nivel.
Para los que nos gusta el hockey realmente es un placer ver a Igor Gonzalez, en su último año y despedida del hockey, en su mejor forma a puertas del retiro, con la angustia de que cada partido podía ser el último, ya sea por una eliminación, por una cuarta tarjeta amarilla que le impidiera jugar el siguiente partido, una roja e incluso una lesión (los años no pasan en vano).
Como dijo Jerry Seinfield (productor y actor de la serie más exitosa de todos los tiempos en términos de rating), hay que retirarse en el mejor momento. Lo mejor es que un deportista decida cuando retirarse y no que el hockey lo retire. Eso es lo que decidió Igor, cuando ya lo daban por muerto, que ya no era el de antes, en sus últimos años en el Santo Tomas Lizeoa (el equipo de toda su vida). A sus 25 años decidió irse por la puerta grande en el escenario número… del hockey, esto le dio una gran motivación para afrontarlo de la mejor manera posible, para enfrentarlo como hace ocho años, cuando salió campeón de la Liga Vasca Juvenil, con la diferencia de que entonces tenía solo 18 años, eran otros tiempos y no era el líder, aunque sí una pieza muy valiosa. Tuvo la disciplina, determinación, confianza, coraje, fe y fortaleza mental, para preparase de la mejor manera física y mental para esta Liga, ya que técnicamente que más podía aprender Igor. Y además tuvo el valor de echarse el equipo a sus espaldas, tanto como entrenador como jugador, obteniendo resultados a fin de año satisfactorios.
Igor Gonzalez tuvo la valentía y el coraje de decir que él decidía cuando se retiraba, lo quisieron hacer las empresas de tabaco, alcohol… pero no, Gontxalves (como le llaman sus amigos) decidió cuando se acababa. Estas situaciones alimentan su fuego interior frente a la adversidad y el reto. De igual manera decidió retirarse del Lizeo metiendo un gol en su último partido.
Los grandes se ven en los momentos difíciles, es en esos momentos en los cuales crece su figura, son los que más disfrutan. Es ahí donde se ve la jerarquía, cualquiera puede jugar bien en los partidos fáciles, los grandes, los que tienen fortaleza mental, como él, aparecen en los momentos más complicados, asumen el liderazgo, sin dejar de lado su humildad, a pesar de su experiencia y lo conseguido en el hockey, dirige al equipo, enseña el camino y da confianza, mientras se la brindan a sí mismo. La convicción que tiene cuando las cosas le salen le brinda una confianza magistral, mirando al cielo como si una fuerza superior lo tocara. ¿Pero, cómo es posible que juegue de esa manera en el ocaso de su carrera?
Es posible porque se lo propuso, se trazó una meta, se esforzó por conseguirla y tenía una ventaja sobre el resto, no había un mañana para él, sólo existía el presente, el ahora, lo que lo hacía enfocarse en lo que debía hacer en ese momento porque no habría una nueva oportunidad, no habría más revanchas ni más oportunidades. Esto le dio una convicción impresionante, realmente para él cada partido podía ser el último, entonces no tenía nada para guardarse y eso hacía que disfrutara al máximo cada momento.
El Lizeo es un gran equipo, con grandes jugadores (Urdan, Sesma, Alcain, Oiarzabal...) y un gran equipo para lograr cosas importantes necesita de un gran líder y esa figura emergió en Igor, que a pesar de ser una figura de su dimensión muestra humildad y pone su capacidad al servicio del equipo, priorizando el "nosotros" al "yo" como tantos otros jugadores no lo hacen, por egos, cuando justamente el nosotros es lo que hace a un equipo fuerte y él lo lidera.
Hau ez da agur bat, geroarte bat baizik. Etorkizunean zelai batean ikusiko gara, ziur nago horretaz Igor. Handia zara benetan!!!